Bienvenidos a esta esquinita poblada de espejos rotos, de trocitos de cristal, de astillas de sueños. La causa de que siga escribiendo es la misma que me empujó en su día por este barranco en el cual permanezco en contínua caída. Sin saber por qué (o sí) me ha atrapado como una droga, y esta droga de palabras y frases y poesía y puntos y aparte me mata y me salva, me deja huir y me arrincona, me condena y me salva. Éste es solo un nuevo punto de encuentro para que me lean, para que asesinéis a vuestro aburrimiento o lo hagáis mucho más grande, o simplemente para compartir estos pedazos de mí mismo. Creo que un hombre está compuesto de palabras y las palabras cuentan todo lo que la memoria quisiera olvidar y todo lo que la imaginación esconde. Me dispongo a juntar las piezas de este rompecabezas llamado alma. Shhh!!! Empezamos...
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